Este artículo es simplemente un recordatorio de que ser “primero” es una presión que a veces nos limitamos a poner nosotros mismos. Os explico.

Con el lanzamiento de IGTV (Instagram TV) hace tan sólo unas semanas, me acordé de los ansiosos que estamos de celebrar el hecho de ser primeros en esta industria. Nos esforzamos por activar de inmediato las últimas novedades mientras los equipos cambian completamente de marcha sin apenas un segundo para respirar.

Así son las actualizaciones en redes sociales“, pensé en su momento. Y mientras veía conversaciones sobre IGTV y el deseo de “estar ahí” de inmediato fuese como fuese, no pude evitar preguntarme si era necesario. Incluso es algo que en su momento también sentí con los grupos de Facebook, los vídeos en directo e incluso los moments de Twitter.

  1. ¿A los fans de una marca les importa que la marca a la que siguen esté ahí en el momento de lanzamiento sea como sea?
  2. ¿Ayuda estar en el momento a mejorar nuestra presencia?
  3. ¿Cuál es la diferencia entre estar en el día de lanzamiento o siete días más tarde?

Es importante que nos hagamos estas preguntas y reflexionemos sobre ellas. Sobre cómo vamos a utilizar una herramienta más, bajo que perspectiva y con qué contenidos.

La experimentación es absolutamente parte de todo lo que hacemos. Es nuestro trabajo estar al día de las tendencias e impulsar a que las empresas innoven y entiendan las cada vez más posibilidades del entorno digital. Es nuestro trabajo entrar en los grupos de Facebook, hacer Moments en Twitter e incluso descargar IGTV cuando se lance y comprender de qué va y cómo podemos sacarle partido.

No estoy debatiendo eso, sino el hecho de que tenemos que tener cuidado de no confundir “primero” con “mejor”, en cualquier ámbito. No debemos medir nuestro éxito por ser los primeros a menos que realmente tengamos una propuesta de valor. Tenemos que entender por qué ser primero importa (si es que de verdad importa).

Volviendo al tema de las redes sociales, y aunque sirva para cualquier audiencia en general, cuando el trabajo es tan público y la comunidad es tan grande es fácil quedar atrapado en el juego de una constante comparación. Es fácil sentir una presión constante, porque comprensiblemente, todos hemos sentido ese deseo irrefutable de querer estar en el medio de todo.

El caso es que si queremos sobrevivir a todo esto tenemos que aprender que hay un equilibrio detrás. No tenemos por qué crear falsas presiones en torno a objetivos con métricas de vanidad. Está bien observar, intercambiar ideas y luego actuar. Hay que hacer un esfuerzo por priorizar. Hay que ser estratégicos, pero también rápidos cuando esta rapidez nos ayude a impulsar objetivos. Si podemos llevarlo a cabo perfecto, pero sino hay que deshacernos de esa presión.