Todavía recuerdo aquellos anuncios de Nike de principios de siglo. “The Mission“, en el que jugadores como Figo, Guardiola, Davids, Thuram entre otros rescataban un balón, “Take It To The Next Level” mostrando lo que ve un jugador en primera persona, “The Cage“, con los mejores torneos 3 contra 3, etc. Son muchos los anuncios que ayudaron a que nos enamorásemos de Nike como marca, y que posteriormente hicieron que nos convirtiéramos en clientes. Una marca centrada en el poder de la autenticidad, los valores y una emoción muy fuerte.

Los buenos anuncios, como los anteriores que he mencionado y los de Serena son todo un arte. No venden; mueven a las personas, las provocan, y hacen que se detengan para prestar atención y compartir. Los buenos anuncios entretienen y conectan. Y no hay duda de que estas piezas de Nike hacen precisamente eso. Si bien es posible que no todas las marcas tengan el mismo presupuesto que Nike, no tengo duda de que podemos sacar algunas conclusiones sobre cómo enfocan su trabajo.

Simplicidad

En el panorama creativo actual es muy fácil sobreproducir, pensar demasiado y complicarnos muchísimo. Y en todo este mundo hay una tendencia que se demuestra una y otra vez, lo simple triunfa.

Un gran ejemplo de esto es la segunda publicación de Serena que he dejado arriba. Hubiera sido muy fácil confundir ese mensaje, intentar ser grande en la producción creativa (el momento lo merecía). Pero Nike entendió el momento y el lugar, dejando que el mensaje sea mucho más importante que cualquier otra cosa. Una imagen fuerte, un texto todavía más fuerte. Hecho.

Es importante pensar cómo la producción creativa impacta en el mensaje. Nos solemos complicar mucho en un mundo lleno de palabras, vídeos y mensajes. Nos complicamos en lugar de simplificarlo y, al final, el resultado es que perdemos a la audiencia.

En todo esto hay que tener en cuenta el tiempo, el lugar, el contexto y el mensaje que queremos transmitir. Y a veces, como demuestra Nike, lo mejor es hacerlo simple.

Emociones

La idea de lo emotivo en el marketing siempre ha sido algo que me ha interesado mucho. Ya sea en Inbound como en Diseño de Producto, siempre me ha interesado la forma en que la persona que está al otro lado recibiría el mensaje.

En ese sentido, Nike es una de las marcas que entendió a la perfección esto de las emociones, que allanó el camino para establecer una conexión emocional con su audiencia. Nike tuvo la idea de entretener y contar historias por encima de vender.

Al final, todo depende de cómo consigas unir emocionalmente. En el marketing, la publicidad, cualquiera que sea el entorno digital en el que estemos, nuestro trabajo es evocar algo en las personas, entender a la gente. Hacerlos reír, llorar, animar e incluso preguntarse las cosas. Las emociones hacen que el contenido se pueda relacionar con la audiencia, y conectar a un nivel más profundo.

Y el deporte, tal y como lo entendió Nike, esta lleno de historias de superación. Historias que tienen la capacidad de trascender generaciones y culturas. Y esa conexión es la que importa.

Toque humano

Las marcas necesitan un toque humano. Hoy en día, la gente no compra solamente productos sino marcas en las que creen y con las que quieren identificarse. Y es por esto, más que nunca, por lo que las marcas necesitan un toque humano.

Necesitan definir sus valores y vivir con ellos. Y esto es, entender el contexto de cómo se pueden percibir sus mensajes. Significa evolucionar, adaptarse, superar desafíos y aprovechar cada plataforma.

Digo esto porque los anuncios de Nike sobre Serena están inclinados hacía la empatía. Al apoyar a Serena, no solo como una de las mejores deportistas de todos los tiempos, sino como madre, mujer y persona, Nike demuestra sus valores más allá de las pistas de tenis. Nike no nos está vendiendo sus productos. Nos vende su potencial humano y sus valores. Y eso si que tiene poder más allá que un anuncio de zapatillas.

Hoy en día tenemos muchas opciones disponibles. Lo que separa a las marcas de las demás son los valores, la conexión y por supuesto su misión. En un mundo actual en el que la publicidad tiene una connotación tan negativa, la buena publicidad sigue viva, volviendo a los principios básicos de una marca sólida: contar una historia y contarla bien.

El trabajo de Nike es un recordatorio de que las marcas tienen que ser más emocionales que transaccionales.

En mi Twitter he dejado un resumen por si estás por ahí y te apetece compartir 🙂